jueves, 23 de noviembre de 2017

UN POEMA EN LA REVISTA SIBILA





EL HORIZONTE          
                                                 
CONTEMPLAS la frontera, el horizonte,
el sitio donde todo es fin a secas,
más allá solo abismo, te decían,
la nada más completa, lo imposible.

Pero bien sabes que eso no es verdad.

Tienes la certidumbre de haber visto,
-¿qué es sino ese temblor imperceptible?-
como si de un fantasma se tratara,
tras la línea infinita, resurgiendo,
tan parecido a niebla que era niebla,
la figura inefable de la fe.

Y así, sin preguntarte qué es la fe,
acatas la armonía del confín.

Vendrá a buscarte entonces la quietud,
y en el soñar sabrás las mil respuestas,
en esta playa tuya,
al pie del mundo.



jueves, 12 de octubre de 2017

TRES POEMAS DE JULIO MARTÍNEZ MESANZA



DOMINGO SIN OCASO

EL sábado que pasan tantas cosas,
soy el guardián dormido en el sepulcro;
el sábado, que no tendría nunca
que pasar nada, están pasando cosas.
Sábado era ley, perfecto el mundo:
sirvo a la ley, y ni siquiera a ella,
pues, cuando tuve que velar, dormía
en el perfecto sábado del mundo;
en el último sábado perfecto
en que la ley y el alma se bastaban,
en que era el alma la gozosa sierva:
en el último sábado perfecto,
preludio de un domingo sin ocaso.




Y YO TAMPOCO

EL polvo y el desorden de esta tierra
no se merecen el azul hiriente
ni las nubes que solo ve mi alma
sobre los infinitos descampados.
No se merecen nada y yo tampoco.




LA MERECÍAN

LA lluvia que ha lavado las naranjas,
las últimas naranjas perezosas,
la limpia, la que viene ya sin barro.
Y esas naranjas que la merecían
solo por esperar hasta el invierno,
como merecen todos los que esperan.

                     de “Gloria”.  Ediciones Rialp, 2016

viernes, 29 de septiembre de 2017

UN POEMA DE RUBÉN MARTÍN DÍAZ



LA CADENCIA DEL AGUA

Pienso en la piedra que ha cruzado el límite
del agua, no mantiene ya su mismo
perfil redondeado
y ha perdido el reflejo
que un vértice de luz continua quiso
dejar varado en ella
bajo el cielo de agosto.

La cadencia del agua es caprichosa,
variable y terca,
no permite mostrar
la verdadera imagen de la piedra
y, sin embargo, expone
su condición extraña de no ser
tal como el río dice.

¿Qué es más verdad, el cuerpo que lanzó
mi mano
o ese borrón oscuro
que el agua arrastra
con diligencia?

Yace en el fondo
una imagen pensada, racional,
no sensitiva, de la misma piedra
que ha encontrado en el ojo
su nueva forma.

Para entender la idea
se ha de cruzar el límite del agua
y del conocimiento.

de “El mirador de piedra”. Visor, 2012

domingo, 24 de septiembre de 2017

DOS POEMAS DE CARMELO GUILLÉN ACOSTA



IMAGEN SENTIMENTAL DE MI PADRE

Y a los ojos me viene su presencia,
del patio al corazón, del corazón
al compromiso. Lo confieso: el tono
es diferente cuando hablo de él.
Y sigue vivo; y sigue enamorado
de mi madre; y a su hijo, por mucho
que le diera por oírlo, lo quiso
más que a él.
                    Cuando me acerco a verlo,
me exige que la cuide, que es mi madre,
y a él, que no me olvide de llevarle
las flores de los muertos, que a los muertos
se les honra con flores. ¡Qué de veces
me lo viene diciendo!:
                                 no te olvides
ni en la vida ni en la muerte de aquel
dulce deber: el cuarto mandamiento.




CONSIDERACIONES A PARTIR DE ESTE DÍA

TODO lo que he palpado, olido o miro ahora,
todo tiene su qué, su magia, su sentido.
La vida se sucede así, llena de luz,
hacia el fin que le es propio, el que le pertenece.
Y lo que muere, pongo por caso el día este,
alcanza en realidad su vocación más plena
cuando las sombras dan razón de que existió.

E igual que hablo del día, vale la noche, el hombre,
esa brizna de hierba que cae en mi cabeza.
Cualquier ser entra dentro del juego misterioso
de nacer y morir, no se da otro principio.
Y si existen las sombras, las produce la luz;
y si existe la luz, es porque hay sombras;
lo visible y lo invisible tienen el mismo origen,
el mismo sedimento, la misma eternidad.

Y yo sé que es de paso que voy, entre palabras,
unas veces devuelto y otras absorbido;
y sé que el día este, o la noche, o el hombre,
o la brizna de hierba que cae en mi cabeza,
poseen el poder de iluminarme un mundo
-da igual qué mundo sea- terreno y transcendente,
con el que me asemejo porque sé que es el mío.


                  de “La vida es lo secreto” Ediciones Rialp, 2009




lunes, 28 de agosto de 2017

UN POEMA DE RUBÉN MARTÍN




LA CAMPIÑA

PEQUEÑA pero hermosa es la campiña
donde parece ahora concentrarse
toda la luz remota del origen.
El sol, puro y radiante, de este día
se filtra entre las ramas del verano
y traza claras formas geométricas
sobre la superficie de las cosas:
briznas dormidas bajo el verde tono,
guijarros escarpados, tallos de aire,
hormigas leves, trigo improvisado,
pájaros de agua, árboles del pan,
ortigas en quietud y miel de flores.
Cuánta delicadeza se nos muestra
suspendida en el tiempo, levitando
apenas un minuto, como si el mundo
contuviera un giro por nosotros,
y qué extraña manera de ofrecerse
tienen las cosas cuando guardo silencio.
La claridad del aire me traspasa,
arde dentro de mí su cálido espesor;
tejen así las lágrimas su seda
y mis ojos no pueden soportar
el peso de una tarde tan sublime.
Qué imagen prodigiosa de la vida,
      qué tranquilo lugar para el amor.


de “El minuto interior” Ediciones Rialp, 2010

martes, 15 de agosto de 2017

UN POEMA DE CONSTANTINO MOLINA



VENCEJOS EN LA NOCHE

DE noche, 
bajo la luz azul de unas farolas,
te sobresalta un grito vertical
que vuela entre tejados y azoteas.

Una punzada súbita.

Es el primer vencejo de este marzo
insertando su vuelo desbocado,
testigo siempre de lo austral,
entre los ventanales.

A ese primer vencejo lo suceden
otro más y otro más.
Y así, hasta que un volátil clamor de aves
traza la orfebrería de su vuelo
gritando en desbandada.

Nada es ya igual. Ahora se dispone
la noche renovada en su viveza.

Un bullicio invisible te acompaña.


              de “Las ramas del azar”, Ediciones Rialp, 2015


martes, 8 de agosto de 2017

UN POEMA DE ADOLFO GONZÁLEZ




ESCRITURA POÉTICA

Escribo porque escribo,
escribo por lo mismo que la rosa florece.

Escribo para nada, sólo para escribir,
igual que el río fluye para seguir fluyendo,
para no desbordarse,
para hacer lo que un río debe hacer.

Escribo, a ratos, como si bailara,
siguiendo el ritmo de una música
lejana, o muy de dentro.
Pero escribo también
-y sobre todo-
desde una quietud
asombrada, dejando
constancia del misterio,
de este eterno
instante que es la vida,
con breves testimonios,
con fugaces imágenes,
con palabras que copio del destino
-libro abierto al azar-
y que a veces consiguen sorprenderme.

Escribo, en todo caso,
siempre al dictado de una voz callada,
que se hace escuchar
precisamente por callada.

Escribo y escribo.
Escribiré
hasta que Dios o el tiempo así lo quieran.
No el poema que sueño algunos días
cuando no tengo el lápiz en la mano.
No:
escribo -escribiré-
el extraño poema que me sienta a la mesa
sin pedirme otro esfuerzo
que el mismo del frutal para dar fruto.
El poema que surge, inesperado,
como un relámpago en la noche
o un claro entre las nubes;
o, más humildemente,
como un grupo de versos o líneas
que de tarde en tarde se me ocurren.

           de “El poema que surge” La Isla de Siltolá, 2017


miércoles, 26 de julio de 2017

UN POEMA DE J.A. GONZÁLEZ IGLESIAS





ESCUCHO EL AGUA CLARA

                                          Para Víctor Herrero de Miguel

Escucho el agua clara
que desciende del monte tras la lluvia,
el gorjeo del pájaro
en la tarde
primaveral de octubre,
la respuesta
de cada cosa a cada cosa. Caen
hojas sobre la tierra como frutos.

No creo
que la niebla de ayer,
ni el sol de hoy,
ni esta lluvia de ahora,
este aroma sin precio
sean sólo para mí.


                       de “Confiado” Editorial Visor, 2015

lunes, 10 de julio de 2017

POEMA DE ANTONIO MANILLA

MATA

ES TANTO como el río,
como los firmes chopos,
esa rastrera mata
que pende de la orilla
inclinada hacia el cauce,
en hermoso equilibrio
a punto de romperse.

Oculta sus raíces,
no es honda, sino ancha,
tiene las hojas duras
y florece a destiempo.
Ni las cabras la quieren.
Pero cuando el deshielo
arrambla en su avenida,
sujeta las riberas,
las mantiene en su sitio.

Por ella, el río es río
todas las primaveras.

            de “El Lugar en Mí”; edita, Reino de Cordelia, 2015

miércoles, 5 de julio de 2017

POEMA DE FERMÍN HERRERO



Ha vuelto la cigüeña al pueblo, hacía
muchísimo que no anidaba ninguna. Lleva
días zurciendo palos en el chopo
grande del prado del molino.
De anochecida, a veces, como suele
pararse el solanillo, se queda
suspenso el campo. En el reposo,
su crotorar se acrece tanto
que puede oírse desde el jardín, resuena
con la fresca, conforta, quién
sabe por qué. Un vecino saluda
al pasar, como si escuchase también
se para y mira el campo, dice: los trigos
tienen color de cera, están
llegando bien, parece. Asiento sin hablar,
color de cera, quién sabe por qué,
es soberbio. Sonríe al despedirse. Vuelvo
a cuidar del poema. La luna asciende
por el cerro y, a contraluz, en la acacia,
en sus hojas, un tiemblo repentino.

                     de “Sin ir más lejos” Ediciones Hiperión, 2016

domingo, 25 de junio de 2017

DOS POEMAS DE ANTONIO MANILLA


INSTRUMENTOS DE PRECISIÓN

El imponente plan del universo
cifrado en la eclosión de una semilla.

El calor de una estrella
alrededor del tallo de una rosa
sitiada por la nieve.

El espacio vacío
en las ramas de un chopo despojado
por el aire del otoño.

La ingravidez de los vilanos,
el frío de una ausencia,
el mismo azul del cielo en unos ojos,

con instrumentos tan precisos, ciegos.




BROZA

Parquedad de las cosas cuando mueren
en los campos de otoño, dejándose arrastrar
como un ahogado. Gualdas, grises, pardas
hojas que en la tormenta
se dan al viento sin quejumbre alguna.
Páginas arrancadas al libro de la vida
que en nada cambia su argumento, en nada.
Arderéis en las eras o en lenta pudrición
fecundaréis la tierra, humilde broza.


                                 de “Broza”, Editorial Pre-Textos, 2013

martes, 13 de junio de 2017

DOS POEMAS DE DANIEL COTTA



¿QUÉ ojos me pongo para ver la luna?
Es que se me ha posado en la ventana
y yo no sé qué hacer,
ni qué decirle.
¿La miro o no la miro?
¿La cojo con la mano o con un verso?
Mejor quedarse mudo,
no asustarla,
que cante su canción de plata y sueño
y dejarla brotar de su crisálida.
¡Silencio, está en mis ojos!
¡Si se quedara en mi ventana, quieta!
¡Si durase!
¡Si pudiera no irse para siempre!



CERVEZA

¿CÓMO es capaz la tierra
de bendecirme la garganta así?
¿Qué milagro obró el sol en la cebada?
¿De dónde logró el oro
burbujear en el cristal tan puro?
¿Quién os iba a decir,
dorados copos,
que había de beber vuestra nevada
en esta jarra donde ahora caso
el cielo con la boca?

            de “Como si nada” Libros Canto y Cuento, 2017

lunes, 5 de junio de 2017

UN POEMA DE MIGUEL D´ORS

NEVADA

LA noche quiso darme una sorpresa
y, al despertarme, el mundo apareció
transfigurado: ¡nieve!
                              Recubiertos
de blancura y silencio, los montes, los caminos,
las ramas despojadas del nogal
y los contenedores de basura,
todo era diferente, nuevo, como
si otra vez fuera a comenzar la vida.

Pero de todo ello
lo que me conmovió por más adentro fueron
-quizá porque de un modo misterioso
me hablaban de mí mismo,
de mis versos, no sé, de mi presencia
en el tiempo-
                   las leves
huellas de los gorriones en la acera.
                                               
                                      17-1-2015


de “Manzanas robadas” Renacimiento, 2017

jueves, 25 de mayo de 2017

DOS POEMAS DE "TU SANGRE EN MIS VENAS"


ADIÓS A MI PADRE

Mi padre muerto iba delante
y detrás junio, de verdor ubérrimo,
y la geórgica lluvia venida de tan lejos.
Al paso de su sombra
los refrenados carruajes nos seguían.
Mi padre hablaba del camino,
de cafetales con piel de adormidera
que a un simple roce ya eran calles y torres.
Hablaba dormido,
con voz inubicable,
una voz rápida de cuando era muy joven
y yo no había nacido...
Atravesamos un bosque de apamates
que en lenta fila también iban marchando
no sé adónde.
Después sólo se oyeron las cigarras
estremecidas en un coro compacto.
Mi padre acaso creyó que las oía
pero ya entonces a bordo de un relámpago
su alma cruzaba remotas intemperies.

de Partitura de la cigarra, 1999
EUGENIO MONTEJO




RETUVE TUS CENIZAS EN UN PUÑO
COMO UN NIÑO QUE QUISIERA,
POR UN INSTANTE,
AFERRAR LA MANO
DE SU PADRE.
*
In memoriam C.I.G.
(1950-2009)
colofón de El niño de arena, 2009

CARLOS IGLESIAS DÍEZ

de "Tu sangre en mis venas" Poemas al padre. Edición de Enrique García-Máiquez, Renacimiento, 2017

lunes, 15 de mayo de 2017

UN POEMA Y UN LIBRO



TARDE MÁGICA


EN esta larga tarde calurosa,
sin nada que destaque o la defina,
me entretengo mirando
la línea que concreta el horizonte.

El excesivo sol de este verano
envuelve en una niebla protectora
la visión sofocante de la playa.
Entonces aparece la silueta
de una barca de vela declinándose.

La tarde asume así su vencimiento.

Cierro los ojos; todo es un murmullo,
como un continuo mantra inacabable,
como si el mar quisiera hipnotizarnos,
convencernos de la necesidad
de entrar en sus fronteras.
Y me dejo arrastrar, tras su llamada,
por la feroz corriente de las olas.

Pero antes de que el mar
me hechice con su fuerza seductora,
sabiendo que ya el sol se está apagando,
busco un papel, un lápiz,
y me propongo transformar en versos
lo que esta tarde fue, que no fue nada,
aburrida, trivial y, aun así,
distinta a las demás, llena de magia.

                          de "Días comunes" Libros al Albur, 2017

http://www.librosalalbur.com.es/2017/05/jose-antonio-fernandez-sanchez-dias.html